
Auguste Renoir, pintor de vida
Renoir destaca, en mi opinión, sobretodo por la representación de la vida y la búsqueda de la belleza interior que lleva a cabo en sus retratos. Normalmente en los rostros de mujeres o niñas donde consigue expresar la inocencia, la armonía del ser y una bondad expansiva.
Aquí presento unos cuantos ejemplos de los rostros mágicos que conseguía “indefinir” con la pincelada impresionista. Recordemos que el impresionismo no debe mirarse de cerca, puesto que solo toma sentido y brilla cuando miramos la obra con unos metros de distancia. Sin embargo, me interesa mostrarlos de cerca para apreciar sus trucos.
Su técnica se basa en:
- La luz potente de la piel, que contrasta con otros colores potentes.
- El brillo de los ojos, destacado con los negros de pupila y pestañas.
- La pincelada que genera un dibujo perfilado en el sitio exacto pero sin ser un dibujo duro ni realista, sino libre y dinámico.La técnica impresionista permite crear una atmósfera que nace del propio rostro
- Una atmósfera lumínica y con movimiento que le aporta mucha vida. No importa ver en el retrato la definición de las formas de alguien concreto y exacto, y gracias a esto se libera su espíritu de sus propias formas. Toma vida propia en el lienzo. Este ha sido una de las grandes aportaciones de Renoir a la historia del arte.
A veces, para pintar a alguien, hay que ignorar los detalles de su rostro, sus arrugas o sombras. No se trata de “pintarlos más guapos” sino de ignorar detalles insignificantes creados por un presente siempre muerto.
No se puede decir que los impresionistas pintaban siempre un instante de luz y tiempo, sino que era la comprensión de éstos lo que movía su obra.
Las obras de Renoir son un buen ejemplo de cómo absorber, no solo la luz que nos rodea, sino también nuestro espíritu en un presente, no ajeno al pasado y el futuro, a base de unas cuantas pinceladas bien compuestas.






Mayo 21st, 2008 at 13:26
¿Ves? Esto diferencia a alguien que entiende del que no. Todo lo que comentas son detalles de los que no me había dado cuenta pese a apreciarlos ahora que los comentas. Y sin embargo, en el fondo sí que me había percatado de ellos, porque realmente son estos detalles los que diferencian la obra de Renoir de cualquier otro artista.
Personalmente me gusta mucho su obra, es lo que dices, ver esos rostros angelicales, tan llenos de vida y de bondad. Vamos, que me gusta mucho.
¡Una gran entrada, como siempre!