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  • Última modificación de la entrada:5 enero, 2021

Hoy me he decidido a meter otro tema en el blog para mostrar dos obras pictóricas un tanto especiales y poder charlar sobre el arte, los artistas y la forma de crear.

La primera obra se podría llamar «Pajarito», puesto que es lo que su autor dijo que estaba pintando.
Primero hay que observar la obra y luego diré quien lo ha pintado…

PAJARITO

Pajarito pintura

Bueno, ya habeis observado la obra, os parecerá interesante o no, y podreis pensar en qué trata de plasmar el artista, a parte de un pajarito…

A mi, personalmente, la obra me gusta pero ya estoy influenciada por quien lo hizo y su historia personal.

Y quien pintó este pájaro azul de formas sencillas fué …

¡Vaya! ¡un muchacho senegalés!! y era la primera vez, a sus 33 años, que se ponía a pintar con pincel y acuarelas.

Cuando me vió sentada en la mesa, pintando, le contagié y dijo que el también quería pintar algo. Le di una hoja de papel y un pincel y le expliqué que fuera mojando en los colores de acuarela.

Mojo el pincel y eligió el color azul. Llevó el pincel al papel y con firmeza comenzó trazando la gruesa línea del cuerpo del pájaro. Linea que repaso unas cuantas veces y por eso es tan firme… firme como su carácter! muy directo, como dice él.

Luego, al ver lo que había dibujado, empezó a reírse, y el resto de la obra la terminó con una gran sonrisa en la boca y muy contento de su pintura.

¡Y es que esta fue su primera pintura!

Las que pintó después ya no resultaron igual y al poco se cansó. Pero aquel primer momento de felicidad pictórica creo que si se puede sentir en la obra, sea como sea el pajarito.

La segunda obra también me gusta especialmente:

EL AUTOBÚS

Dibujo de Daniel Moruno

En su alocada firma podemos ver su nombre, Daniel. Y se reconoce fácilmente que es un niño, ¿verdad?

Pues si, aquí está de nuevo mi sobrino Daniel con una de sus obras pictóricas. Tiene ahora los cinco años.

Nos pusimos a pintar con rotuladores, cada uno su papel y su idea. Él me miraba de vez en cuando y copiaba un poco lo que yo hacia. El dibujo que yo había hecho no me gustaba y dije. «Voy a pintar otro por detrás del papel». Y el hizo lo mismo, le dio la vuelta y empezó otro dibujo nuevo.

Esta vez ya no me miraba de reojo. Se concentró en su idea y empezó a hacer las grandes formas del dibujo. El cuerpo, el gran ojo, etc. Y una vez hecha la forma pintó marrón la parte superior del «autobús».

Llegó su padre y le dijo que el monstruo ese estaba muy chulo. Y entonces él explico que era un autobús. Aunque inspira muchas otras cosas, claro. Y luego llegó su madre y le pidió un beso. A lo que el dijo: «Espera». Pues todavía no estaba terminada su obra. La terminó y después, le dio un beso a su madre, que aún estaba riéndose de la concentración e interés por terminar el dibujo que había mostrado su hijo.

—— Y ahora nos queda pensar, a nosotros los artistas adultos, los que llevamos tiempo pintando, los que entendemos qué esta bien hecho y qué está mal pintado ….

¿Es independiente una obra de su autor y de la experiencia vivida por ese autor? ¿Es posible comprender una obra sin comprender al autor y su momento?

Yo siempre he pensado que la obra debe expresar por si misma, por supuesto. Pero lo difícil será afinar nuestra psicología, nuestra sensibilidad, con todas aquellas obras que son expresivas en un grado sencillo, y a la vez, pueden tener una calidad distinta. No podríamos apreciar muchas de las grandes obras de la historia sin ese extra de información que al final siempre nos llega. Pero con las obras de autor desconocidos, es muy difícil saber su historia. Fácilmente se menospreciará su arte.

¿Es posible pintar sin intereses, sin objetivos? Pintar por pintar, no por exponer y vender para poder seguir pintando. Pintar sin sentir presiones sociales. Pintar por puro gusto y sin pensar en nada.

Estas dos obras son fruto de dos mentes vacías, la del senegalés… pobrecito mio, ¡si es que no tiene ni idea de pintura! y la del niño, que ni siquiera ha oído hablar de «La pintura como Arte». Pero ambos a la vez, han pintado con su imaginación. Sin pensar conseguir algo, sino solo con su creatividad y su capacidad para representar lo que imaginaban. Y lo que imaginaban está tan lejos de lo que pintaron… que es ahí donde todo se cruza y se enreda, ¿verdad? ¿Está bien hecho si no era eso lo que querían pintar?

Pero, ¿Por que intentamos los artistas representar lo que imaginamos o lo que vemos? Estos dos noveles autores no lo consiguieron en absoluto, pero ¡nosotros tampoco lo hacemos!

Y por último… que ya me agoto de mis propias preguntas…

¿Dónde fueron a parar, después de años pintando, los momentos despreocupados, los juegos de colores, la pintura por si misma o los descubrimientos pictóricos por casualidad?

Y es que, sabemos que sin placer no hay pintura, no hay energía para hacerla, ni ganas de retomarla.

Mi vicio son los colores y sin ellos no tengo interés. Pero, sin evitarlo y queriéndolo así, cuánto sufrimos a veces por cabezones, empeñados en ideas y expresiones más exactas, con nuestros objetivos pictóricos en mente.

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