Amad lo que hacéis … y uniros a las Redes sociales

Sábado, 29 Octubre 2011 » Consejos » 7 Comentarios

¡Sigamos siendo artistas hambrientos y alocados!

“El discurso de Steve Jobs” es uno de los últimos grandes éxitos en Internet, donde gracias a las redes sociales, se ha extendido y nos hemos enterado de lo que dijo en un discurso para recién graduados universitarios.

Cuando hace poco, dos amigos míos bastante frikis de informática, me dijeron que Steve Jobs había muerto, yo me quedé igual, pues no sabía quien era, no estaba conectada a las redes sociales correctas, ni me interesan los Mackintosh, ni soy una gran amante de las tipografías… defectos que reconozco! Vale! Y luego cuando me enteré de quién era también me dio igual. ¿Acaso ha inventado el móvil capaz de quitarme la nostalgia por la persona querida y en la distancia? ¡Ese si que tendría mérito! O será que no tengo un Ipod…. Ipad, como se llame.

Al poco vimos que en Twitter y Facebook había ocurrido una explosión de compartir impresionante. ¡¡Todo el mundo hablando de lo mismo!!

El grito cotilla
*El grito cotilla… ¡Ay de lo que me he enterado!! ¡Qué fuerte, no?

Esto es una señal, de las gordas!!! Despertemos los aletargados, que el mundo tiene algo muy impresionante y esto es un cambio radical.

Hay que tomarse en serio las Redes Sociales. 

Nunca antes en la historia de la humanidad hemos estado tan conectado… casi unidos! Al final, incluso a mi, que estaba bastante desconectada… me ha llegado el mensaje! Que me he enterado de la vida de Jobs!!  La información ahora tiene mucha velocidad y capacidad de acceso.

Ya se que voy con retraso, que hoy es día … da igual, pero al final me ha inspirado la historia de Steve Jobs, con la que todos nos identificamos un poco, en cuanto a la búsqueda y comprensión de nuestras vidas y en cuanto a lo que nuestro destino / futuro nos prepara.

Un tío que defiende el hacer lo que a uno le gusta en la vida, porque sin ello, trabajar es una esclavitud.

Y además, míticas frases célebres ya a partir de su muerte: “Amad lo que hacéis” y “vivir hambrientos y alocados.”

En resumen:

1- La humanidad ya no puede vivir sin Internet. Si ello pasara, por guerra o desastres naturales, nos uniríamos rápidamente para poder volver a montar esas redes capaces de conectarnos. Internet es imprescindible para nuestro futuro.

2- La conexión debe ir a más. Ello nos mejorará a todos. La multiplicación de información es beneficiosa.

3- Podemos tener fe en el futuro. Creo que la capacidad que estamos desarrollando es capaz de lograr el objetivo máximo de toda la obra del maestro Fromm, la unión de la humanidad, y que al final, nos amemos entre nosotros.

Y aquí dejo el famoso discurso, gracias a Carmen, antigua compi de trabajo, que me lo ha colado en el Facebook!

DISCURSO DE STEVE JOBS EN UNA GRADUACIÓN UNIVERSITARIA

“Me siento honrado de estar con vosotros hoy en esta ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me licencié. La verdad, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria.

Hoy deseo contaros tres historias de mi vida. No es gran cosa. Sólo tres historias. La primera trata de conectar puntos. Me retiré del Reed College a los seis meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses más antes de abandonar los estudios. ¿Por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante de universidad, soltera, que decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: “Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?”. Ellos contestaron: “Por supuesto”.

Cuando mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado en la universidad y que mi padre tampoco tenía el graduado escolar se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres le prometieron que algún día iría. A los 17 años fui a la universidad. Ingenuamente elegí una casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres, de clase obrera, se fueron en la matrícula. Seis meses después yo no había sido capaz de apreciar el valor de su esfuerzo. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco sabía si la universidad me ayudaría a deducirlo. Y ahí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. En ese momento fue aterrador, pero mirando hacia atrás es una de las mejores decisiones que he tomado. Prescindí de las clases obligatorias, que no me interesaban, y comencé a asistir irregularmente a las que sí consideraba interesantes.

No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el suelo de las habitaciones de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos de noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayoría de cosas con las que tropecé, siguiendo mi curiosidad e intuición, resultaron ser posteriormente inestimables. Por ejemplo, en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Como había abandonado el curso y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación en el espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Era artísticamente hermoso, histórico, de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.

A priori, nada de esto tenía una aplicación práctica en mi vida. Diez años después, cuando estaba diseñando el primero ordenador Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en el Mac. Fue el primer ordenador con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y como Windows no hizo más que copiar a Mac, es probable que ningún PC la tuviese. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales carecerían de la maravillosa tipografía que llevan. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.

Reitero, no podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida.

La segunda historia es sobre amor y pérdida. Fui afortunado, porque descubrí pronto lo que quería hacer con mi vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garaje, transformándose en una compañía de dos mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación -el Macintosh- un año antes y yo recién había cumplido los 30.

Luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que fundaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo. Los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un encontronazo. Cuando ocurrió, la Dirección lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta. Fue devastador. Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado todo a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle [del silicio, California]. No obstante, lentamente comencé a entender algo. Todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y decidí empezar de nuevo.

En ese entonces no lo entendí, pero ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de tener exito fue reemplazada por la iluminación de ser un principiante otra vez. Me liberó y entré en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, fundé una compañia llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por ordenador, Toy Story, y ahora es el estudio de animación de más éxito a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple.

Con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No perdáis la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tenéis que encontrar lo que amáis. Y eso es tan válido para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de vuestras vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creéis que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que seguid buscando. Y no os paréis.

La tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. Me impresionó y en los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?” Y cada vez que la respuesta ha sido “no” varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.

Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escáner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. ¡Ni sabía lo que era el páncreas! Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los seis meses. El médico me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para morir. Significa intentar decir a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.

Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego por la tarde me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja el páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien. Es lo más cerca que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más.

Al haber vivido esta experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era puramente un concepto intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a finales de los 60, antes de los ordenadores personales y de la edición mediante microcomputadoras. Se editaba usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid. Era como Google en tapas de cartulina, 35 años antes de que apareciera Google. Era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos. Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog y luego, cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de la última edición, había una fotografía de una carretera en medio del campo a primera hora de la mañana, similar a una en la que estaríais haciendo dedo si fuérais así de aventureros. El pie de foto decía: “Seguid hambrientos. Seguid alocados”. Fue su mensaje de despedida. Siempre lo he deseado para mí. Y ahora, cuando estáis a punto de graduaros para empezar de nuevo, es lo que os deseo. Seguid hambrientos. Seguid alocados”.

Gracias”

 

*Tema para la sección Consejos para artistas. Conectémonos a las Redes Sociales.


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7 comentarios en “Amad lo que hacéis … y uniros a las Redes sociales”

  1. Nancy Angulo dice:

    Hola! Soy pintora y escultora, esta es la primera vez que participo en un blog, pero me ha impresionado el discurso de Steve Jobs. Andaba buscando algo a que aferrarme pues amo el arte en todas sus formas, me fascina lo que hago y lo seguiria haciendo 3 vidas mas. Recien comence a mostrar mi trabajo en Facebook.
    Me gusto mucho tu pagina.
    Saludos.

  2. Paloma dice:

    Hola Cristina, hoy he descubierto tu blog y me han gustado mucho tus comentarios y acabo de leer el discurso de Steve Jobs, no lo conocía completo y realmente me ha conmocionado. Soy bastante reacia a las redes sociales, no obstante, estoy observando que a través de las mismas se están consiguiendo muchos derechos sociales y se dan a conocer ciertas realidades de personas individuales o colectivos, que pueden ver respetados sus derechos gracias a las firmas que pueden recabar ciertas plataformas, gracias a la velocidad de internet, que como tú bien dices es capaz de unir a la humanidad. Te felicito por tu página y me gustaría saber si estudiaste bellas artes en Valencia. Yo también pinto mis cuadros y me ha gustado descrubrir tu página.
    Saludos

    1. Cristina dice:

      Hola Paloma, si estudié bellas Artes en Valencia, Universidad Politécnica.
      A mi me cuesta también bastante las redes social, por eso el blog va más con mi modo de expresarme. Un saludo y gracias por tu comentario!

  3. Mary dice:

    Tambien doy gracias que exite el INTERNET y encontre este sitio para poder comunicarme con persona tan valiosas como usted Cristina y he aprendido algo en este espacio. saludos 😉

  4. Antonio dice:

    Muy buena aportación, Cristina. Déjame que ponga una cita que conocía y que he encontrado en la red atribuida a varios autores cuando no catalogada de anónima. Yo pienso que el autor es el que pongo debajo.
    “Escoge un trabajo que te guste, y nunca tendrás que trabajar ni un sólo día de tu vida.”

    – Confucio –

    1. Cristina dice:

      Genial frase, ese es nuestro sueño, sin duda. Yo siempre he defendido el lograr tener un trabajo donde uno sea feliz, y no sentirse en una prisión. Es realmente muy importante que a una persona le guste su trabajo. Sobretodo aprender a apreciar las pequeñas rutinas, siempre necesarias en el trabajo. Pero también motivarse y ser creativo, para no quedar estancado.

      Por otra parte, sinceramente que el tema de las Rdes sociales me tiene bastante flipada. LA comunicación está pasando a un nivel superior y yo creo que será para bien.
      Por ejemplo, yo no tendría estos buenos amigos que sois vosotros si no fuera por esta página web que me permite dejar comentarios.. jeje!!

      Que suerte tenemos! a pesar de la crisis actual, que es pasajera… Internet es grande!

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